viernes, 17 de septiembre de 2010

Ivan Petit a seis meses sin ti




La mitad del año se ha menguado. Sigues siendo el mejor andante por estos lados del mundo. Estás sembrado en tu familia con las raíces que Mario y Leonel nos dieron por herencia. Estas en tus hijos con tu tranquilidad y la fuerza del tiempo. Estas en tus mujeres con la fuerza del amor.

Mañana jueves 16 de septiembre el colectivo de tu pueblo, en Carabobo de Aroa, que te vio crecer y levantar tu fuerza de hombre te recordará en la Iglesia a las 5pm. en la casa de tus padres y en la reunión sencilla hablando de la lucha y de la revolución.

Mañana jueves 16 de septiembre desde muy de mañana toda tu gente te estará recordando. Estás fresco en la memoria de tu pueblo y en la esperanza del pobre que siempre fue tu gente.

No olvides de mirar para abajo donde aún las tareas de la lucha siguen igual, con muchas injusticias, y con la esperanza puesta en los rumbos donde tú anduviste con ilusiones de ver la victoria en el rostro del pobre.

También en un lugar oscuro un policía traidor y corrupto se sentirá mojado con el sudor frío del cobarde, allí debe estar por mucho tiempo. Tenemos aún fe que la justicia lo acorrale.

Bueno hermano, seguimos andando como en los buenos tiempos, tus hermanos, tus hermanas, tus hijos, tus sobrinos, tus mujeres y tu pueblo.

Por aquí andamos sintiéndote a cada rato.

La Familia Petit (denuncia a l CICPC) ante el Pueblo Yaracuyano

San Felipe, 26 de Febrero de 2010.

Cmdte. Hugo Rafael Chávez Frías - Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

Dr. Tareck El Aissami, - Ministro del Poder Popular para Relaciones Interiores y justicia

Lcdo. Julio León Heredia – Gobernador del Estado Yaracuy

Dip. Henrys Mogollón – Presidente del CLEY, con atención Dip. Iván Aparicio – Comisión de Derechos Humanos del Consejo Legislativo del Estado. Yaracuy.

Abg. Neides Rodríguez Rojas - Fiscal Superior

Abg. Pedro Estévez – Defensor del Pueblo.

Pueblo Yaracuyano:

Nosotros, la familia Petit Vásquez, la familia Petit Giménez y la familia Petit Oropeza, acudimos a su despacho como ciudadanos venezolanos forjadores, militantes y protagonistas en el estado Yaracuy y en toda Venezuela de hechos de justicia social, de hechos revolucionarios permanentes y profundos de transformación radical de esta sociedad, desde el mismo año 1960 cuando nos incorporamos hembras y varones, chiquitos y grandes, jóvenes y adultos al PROCESO DE Lucha Armada que sacudió al país. Con firmeza empuñamos las armas en aquella lucha revolucionaria que hoy desde la misma Presidencia de la República el camarada Presidente Comandante Hugo Chávez encarna esos mismos sentimientos de pasión, de cambio hacia la consecución de una vida de verdadera Justicia Social. Como esta demostrado desde cincuenta años para acá somos solidarios, militantes, autores y ejecutores convictos y confesos con este compromiso el cual hemos sellado y regado con más de cincuenta litros de sangre, derramado por nueve integrantes de nuestra familia que han caído en la lucha por defender sus ideas. Hemos pagados muchos años de prisión en cárceles Puntofijistas. Con firmeza y frente en alto con dignidad, hemos enfrentado nuestro cautiverio sin hacer de la clemencia una bandera. Hemos sufrido tortura, humillaciones y vejámenes, y tenemos la victoria en nuestras manos, tenemos varios familiares desaparecidos y andamos buscando sus restos para sepultarlos en sitio conocido en donde la familia les pueda sembrar y llevar una ofrenda. Hemos luchado contra los cuerpos represivos y de seguridad de AD y COPEY y no hemos mancillado el juramento de tambalear ante las dificultades.


Es un honor para nosotros mantener en alto las banderas e ideales por los cuales Mario Petit, Leonel Petit, Amado Petit, José Agustín Petit, Saúl Morales, Ramón Antonio Álvarez, Edmundo Hernández y nuestras dos princesas Dilia rojas y Esladia Vásquez, murieron en el intento. Somos herederos de ellos, de su capacidad de renuncia buscando el objetivo grande de la felicidad humana. Somos herederos de Ernesto petit e Inés Vásquez de petit, que nos dieron su vida, su honradez, su humildad y su infinito anhelo de amor por los pobres.

Esta presentación familiar ante usted y ante toda la nación, es porque en estos momentos uno de nuestros integrantes el Sr. Iván Enrique Petit Vásquez, agricultor oriundo y poblador del caserío Carabobo del Municipio Bolívar del Estado Yaracuy del cual somos fundadores; el pasado viernes 19 de Febrero de 2010 en un tramo de la vía entre San Felipe y dicho Caserío fue abaleado por personas que presumimos su identidad y al cuerpo que pertenecen, con tres disparos que lo mantienen en delicado estado de salud. Solo su experiencia por sortear momentos difíciles, su conocimiento de monte y su profundo amor por la vida lo mantienen en existencia precaria. Fue recogido por su familia en un sitio montañoso y hoy libra la batalla de todo ser humano por derrotar la muerte. Queremos dejar constancia ante ustedes y la autoridad que representan que a partir de este momento la familia Petit en sus diferentes ramificaciones viene siendo hostigada por el CICPC encarnado por jóvenes con tipología de matones tratan de interrogar a nuestro convaleciente hermano y hostigan con amenazas la propia autoridad y conocimiento de los médicos que lo atienden. Ya en cuatro oportunidades estos conatos de intromisión se han presentado con estos funcionarios y tenemos la presunción legítima que integrantes de este organismo de inteligencia e investigaciones son los autores de este intento de asesinato contra Iván Enrique Petit Vásquez porque se repite lo que en otras oportunidades, cuando se llamaban PTJ. Pretendieron en aquel tiempo manchar nuestra conducta revolucionaria apresando, asesinando, torturando y desapareciendo a nuestros familiares, amigos y camaradas por el solo hecho se ser firme ante sus bajezas somos fieles a una conducta ética y moral que nos la ha dado nuestra formación y vida revolucionaria.

Nosotros los integrantes de estos colectivos familiares acusamos al CICPC - antigua PTJ - de ser los autores de este atentado criminal contra Iván Enrique Petit Vásquez como producto de las mafias enquistadas en estas instituciones que vienen siendo señaladas en distintas partes del país. Los acusamos del hostigamiento y amenazas con su presencia activa en donde hemos llevado a nuestro familiar por los interrogatorios a que han sometido informalmente a médicos y nuestros familiares.

Estos jóvenes matones enquistados en este cuerpo, creemos que son elementos extraños a la institución. Su conducta pendenciera y asesina representa la parte más oscura de la vida, la que debe matar para así sobrevivir seguramente por encargo. Su lugar es la hez humana, mientras el de nuestra familia es lo que gira en torno a nuestra constitución y la lucha por la justicia.

Sus superiores representados por Ministros y Directores deben tomar las medidas que transformen y cambien esta práctica tan antigua en los cuerpos policiales que no se corresponden con un proceso revolucionario.

Les advertimos que la historia y la verdad están de nuestro lado, ellos son una verruga y nosotros somos la piel y el alma de la nueva sociedad. Ante sus instintos asesinos levantamos las banderas de la honradez, la honestidad y la pasión revolucionaria. Sus balas asesinas no pueden contra cualquier movilización popular que organicemos en defensa de nuestra reputación y honor; allí los llamamos a resolver esta afrenta, si guáramo tienen para venir.

Ante todo reclamamos justicia. Estamos convencidos que si nos empeñamos la vamos a conseguir. Le pedimos al delegado de la defensorìa del pueblo que investigue la violación de los derechos humanos. A la Fiscal Superior que investigue este intento de homicidio anteriormente expuesto. Con fe en la justicia esperamos que como funcionario que la representa tome cartas en el asunto.

Con un saludo revolucionario nos despedimos los abajo firmantes.

Lucha hasta Vencer

A lo señores funcionarios del CICPC que vayan buscando pertrechos porque con nuestro corazón tienen perdida esta guerra.

sábado, 28 de agosto de 2010

EL DESEADO

de Eliézer Corona, el El Viernes, 27 de agosto de 2010 a las 12:54

El nombre Saúl es de origen hebreo y significa “deseado” o “pedido a Dios”. El sentido humanitario como condición que le impone su sensibilidad para poder conseguir su regeneración personal, es la esencia de la personalidad de los que llevan este nombre. También se dice de los nombrados así que convencen a los demás y realizan lo que se proponen gracias a su gran fuerza de voluntad. Que los que le rodean pueden ver cortada su libertad debido a su brusca impulsividad y que saben influir en su entorno social a través de ideas cargadas de sentimientos humanitarios.

Ignoro si Güelo y Güela sabrían todo esto acerca del nombre que escogieron para este hijo engendrado aquel friolento diciembre del año cuarenta pero, lo cierto es que, para los que tuvimos la dicha de conocer este gran personaje de la familia, creo que ese hombre se parecía bastante a esas descripciones que inician la nota.

Saúl Antonio Corona García nació el veintiséis de agosto de 1.941 en Aroa, en tiempos de bonanza y prosperidad agrícola de su padre cultivando plátanos en sus modestas posesiones, en las fértiles vegas del gran Río Aroa: El 6, el 7 y el 8 (se refería a los Km de la carretera en donde estaban esos sitios), donde labraba la tierra el viejo evangélico proveniente de El Bariquí. Eran los tiempos en que Laureano Petit lideraba a los corianos como tercer y último gran caudillo de los emigrantes falconianos, de acuerdo a la teoría sostenida por Elías Corona al respecto. Antes de Laureano lo había sido Miguelito Jiménez (segundo caudillo) y antes de él Ramón Jiménez como primer líder popular a quien los corianos seguían y obedecían como a uno solo hombre. Fue durante la gestión de Miguelito Jiménez por cierto, que los corianos fueron dotados de tierras buenas en las vegas del río Aroa produciéndose el abandono progresivo de las haciendas cafetaleras en lo alto de la serranía de Aroa.

Creció Chule (no mucho, por cierto) allí en Aroa hasta que en 1.950, la familia fue a establecerse definitivamente en Carabobo, el pueblo recién descubierto y fundado por su padre, su hermano mayor Juan Bautista, su otro hermano mayor Elías y sus primos hermanos Ernesto, Laureano, José del Carmen “Checame” y Benedicto Petit Corona (hijos de su Tía Chica), junto a otros allegados aroeños y bariquiseros.

Allí en Carabobo se estiró todo lo que iba a crecer hasta los veinte años llegando a cursar estudios en instituciones de San Felipe, algo poco común en la juventud de aquella aldea incipiente. Esta condición de estudiante le había permitido tener acceso a fuentes de información variada y nutrida en diversas áreas del conocimiento: filosofía, política, literatura e historia. En esos corredores de letras impresas conoció a Guaicaipuro y a Josefa Camejo, a Andresote y José Leonardo, a Miranda y su “Leander”, a Gual y a España, a los catires Paéz y Boves, al Negro Primero, al inmenso y grande Simón José Antonio y al Abel de Colombia, Antonio José de Sucre. Supo de la Toma de una Bastilla por allá por la tierra de los “Mesié” y de una Revolución de unos tales Bolcheviques en una geografía, más allá, lejana y fría. Devorando libros se encontró con uno amarillento, con un viejo espelucao en la portada, con nombres de libro y autor muy cortos: El Capital, Carlos Marx, y se leyó uno a uno los discursos pronunciados por un hombrecito ruso, mas o menos de su estatura, llamado Wladimir Ilich Ulianov: Lenin, de quien por cierto tomó prestado el ultimo nombre para bautizar veinte años más tarde, a su único hijo varón.

En 1.961 ya maduro intelectualmente, preñado de sueños e ideales libertarios, con el todavía fresco tropel de Fidel y sus barbudos bajando de la Sierra Maestra y entrando en La Habana, decide dar el trascendental paso de la teoría a la práctica, de la dialéctica a la praxis revolucionaria, enrolándose en una veintena de jóvenes yaracuyanos que se fueron a la montaña cercana de Cerro Azul, en busca da su propia Sierra Maestra.

Se llevó a su inseparable hermano Monche completando el grupo con su primo y entrañable amigo Demetrio y Erasmo, el hijo del primo Dieguito Acosta junto a otros compañeros de sueños. Todos, bajo el aliento tutelar del decano maestro de revolucionarios, Temporal López y bajo el contundente liderazgo y ejemplo de su también primo, Mario Petit Vásquez que se les había adelantado algo.

El 23 de marzo de 1.962 en la mañana, conformando una de aquellas brigadas en las que habían sido divididos los combatientes guerrilleros del campamento y, haciendo un recorrido de maniobras de ejercicio en los alrededores del lugar, se paralizaron todos aquellos campesinos en traje de campaña, viéndose las caras al escuchar un estruendoso traqueteo de rifles y metralla provenientes del campamento que acababan de dejar. Mudos y estremecidos por el sorpresivo acontecimiento, se replegaron ocultándose alertas a un inminente ataque esperado hacia ellos. Tras unos instantes de intensa expectativa, se reagrupan y deciden según las instrucciones impartidas en el entrenamiento previo, enviar a uno de ellos y cubriéndolo el resto, hacia el sitio del campamento que acababan de abandonar.

El escogido fue Nelson Ranspersad, un caraqueño que se encontraron allí en la montaña sagrada, en donde convergieron guerrilleros venidos de diferentes partes del país por encontrarse allí establecido un campo de entrenamiento subversivo que Camunare Rojo, en tierras larenses. Al llegar al campamento en extremo sigilo, el delegado de la brigada escudriño con la mirada de palmo a palmo el lugar impregnado de la densidad opresiva de la muerte… Sobre la capa vegetal de aquella selva florida, yacía el cuerpo sin vida de Mario atravesado en la mitad de su cuerpo por un certero disparo de FAL sobre una mancha de sangre del mismo color que la tercera franja de nuestra bandera. Regresó a la presencia de la brigada y tras un breve lapso de espera en franca desesperación por no poder emitir, pudo finalmente coordinar una desgarradora y definitiva sentencia:

«Cayó Mario! »

Al regresar sin peligro al campamento, la brigada rodeó el cuerpo horizontalizado y tras un solemne y doloroso silencio de promesas de continuidad de lucha al bravo líder caído, cubrieron su cuerpo con hojarasca entre dos árboles para ocultarlo ante posible regreso de los perros serviles.

Tras el desmantelamiento de los campamentos guerrilleros por la terrible escalada militar del “gobierno democrático” producto de “elecciones libres”, el grupo de sobrevivientes de Cerro Azul sufrió una cacería implacable por parte de esos “gobiernos democráticos representativos”. Tras ser detectados en una alcabala por una nerviosa decisión del Flaco Vásquez por un armamento que le encontraron. Chule y Monche, partidarios de la retirada a las montañas cercanas abriendo fuego a discreción contra el puesto de control militar, en abierta contradicción al nervioso camarada Vásquez, fueron detenidos y enviados a Puerto Cabello, a la Base Naval.

Eran esos días vísperas del Alzamiento Militar de Puerto Cabello conocido como El Porteñazo.

En el fragor de la sublevación militar se incorporan al alzamiento todos los civiles detenidos los cuales son puestos en libertad y armados para la lucha.

Sofocada la asonada, Chule es enviado con Monche y muchos otros a la Penitenciaría más moderna para la época, especialmente mandada a construir por el “padre de la democracia representativa”, Rómulo Betancourt, quien contrató a un constructor alemán para que le hiciera una cárcel a imagen y semejanza de un campo de concentración Nazi, en la mayor isla del Lago de Los Tacariguas: La Isla del Burro.

La tenebrosa isla sirvió de albergue a Chule, Monche y unos centenares de combatientes revolucionarios por más de cuatro años. Fueron años de forja, de horno, de temple en el proceso de formación del revolucionario genuino. Allí conocieron y se hicieron amistades férreas entre camaradas de sueños y de lucha revolucionaria. Destacan los nombres de Clodosvaldo Russian, Fernando Sago entre muchos otros, las amistades de Chule indisolubles en el tiempo que nacieron en la isla.

En 1.967, Chule y Monche reciben la gracia de confinamiento para completar el pago de la pena confinado a La Guaira estableciéndose en Caracas y Chule fue confinado a la isla de Margarita. Los peores años de su vida fueron estos de Chule pasando hambre y el trabajo parejo en una región tan lejana, y otra isla por cierto. El único aliciente: la libertad y su concepción ideológica, su posición ante la vida.

A finales de los años setenta ya Chule ha “alcanzado el punto” en el proceso de formación intelectual tras haber cubierto el ciclo: Teoría-Práctica, dialéctica-praxis. Funde sus experiencias sociales en su adolescencia campesina en Carabobo, sus años en los enaltecedores calabozos de la Isla del Burro y los primeros años en libertad, y decide verter toda esta rica y extensa formación en lo social.

Reencontrado en Caracas con su primo y hermano de crianza Demetrio, emprenden la temeraria aventura de llevar a la práctica los valores fundamentales del cooperativismo, convirtiéndose en dos de los fundadores, pregoneros y practicantes de este movimiento en Venezuela.

En este arduo trabajo social de calle, codo a codo con el pueblo, transcurre la década de los setenta hasta que decide incurrir en el comercio. Un poco como Monche, Chule decide, precisamente reunido de nuevo con su hermano complementario, introducirse a las entrañas del monstruo mismo: el capitalismo. Incursiona en el comercio en el ramo de la carnicería comprando un frigorífico en sociedad con Monche y Wilmer, el hijo mayor de Chato y Arminda quien ya había incursionado en este negocio y conocía bastante la materia.

El establecimiento de Chule en Valencia marcaba su retorno a la vida con sus padres y cerca de hermanos, hermanas y sobrinos. Se trajo de Caracas a Maritza León a quien conoció en su intenso trajinar cooperativista en Caracas y a quien seleccionó como compañera para fundar una familia. De hecho, en esos días nació su primer hijo y varón a quien llamó Lenín. Más tarde le nacieron dos hijas hembras: Nieves y Dinger, para completar su descendencia.

Compró una parcela en el Barrio Bolívar donde construyó su casa, cerca de La Bocaína en donde también vivían sus hermanos Elías, Mingue, Juan y Ana.

Después de cumplir su ciclo de comerciante, decide incursionar en el sector transporte comprando con Monche una Buseta a su cuñado Manolo, esposo de Chila, y se asocian en una populosa línea de transporte colectivo en la zona sur de Valencia. Ellos mismos trabajan la unidad y no tardó Chule en hacerse de la presidencia de la línea revolucionando el funcionamiento de la misma.

En esos años ochenta, afloran en la familia aires integracionistas avivados por el entusiasta apoyo de Chule. Se rememoran tiempos pasados de aventuras expedicionarias en asiduas reuniones domingueras debajo de una mata de mango en la casa de Elías en La Bocaína. Acuden religiosamente a esas tertulias Laureano Petit, Chule y Maritza, Jesús Rodríguez (esposo de Silda la de Ana), Alejo Petit (hijo de Carmen Romero), Guillermo Vargas y su hija Gledys y su esposo Angel Crúz y, un buen día, se decide unánimemente despertar el dormido espíritu emprendedor de la familia. Nace ese día ASOINFA, el ensayo integracionista de la familia más ambicioso y revolucionario que se había concebido hasta la época. Después del proceso de maduración y pulido de la idea, se materializa en la figura de una Asociación Civil sin fines de lucro cuya primera junta directiva la encabezaría uno de sus padres y el más ferviente promotor y defensor: Chule.

Comenzando el año 1.991, en el mes de febrero, Chule sufre un primer infarto estando en una de sus casas, la Cooperativa Cecoarca, logrando llegar al Hospital manejando él mismo su carro. Tras una breve estadía hospitalaria y en vías de supuesta estabilidad, arremete de nuevo la canalla y con un segundo zarpazo, esta vez letal, nos arranca a este hombre de baja estatura física, pero un gigante en lo que a personalidad humana se refiere. Fue el dieciséis de marzo de aquel año, el día desde el cual mascullamos el dolor por tus diecinueve años ya de ausencia física, pero que compensamos y, con creces, con tus sesenta y nueve años de presencia imperecedera entre nosotros.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Retratos revolucionarios

San Felipe, Septiembre de 2009.

Sobre el Trabajo Voluntario
“Seamos realistas, exijamos lo imposible”.
Toda revolución debe ser productora de mujeres y hombres nuevos como los llamó el Comandante Guevara; o de bienaventurados(as) como los llamó Jesús, el gran predicador de Nazaret. Es el objetivo profundo, hermoso, poco visto en la historia humana. Plantearse una nueva forma de vida sobre el planeta tierra a punto de sucumbir por la perversidad del dominio capitalista es una tarea eminente. Vale la pena una revolución verdadera desde ya, sino los que heredaran nuestros nietos y demás descendientes serían las ruinas de un mundo en donde se soñó con esperanzas, con el sueño de las nuevas alamedas, que poco a poco veremos arrumadas en el horizonte.
Una revolución verdadera es exigirnos lo imposible o el inventar a diario de nuevas formas de relacionarse o de vivir. Una revolución es eso: algo que valga la pena vivir, algo que valga la pena dejarle como herencia a los que vendrán después. No es una caricatura del capitalismo ni una caricatura de las cosas maravillosas que los humanos han producido a través de los tiempos. Una revolución es la aventura magnifica de llegar a los cielos a través del esfuerzo humano. Es librar un combate contra la costumbre de depender de las migajas de los poderosos.
Una revolución no es darle poder al pueblo sino orientarlo a través de la practica revolucionaria a que conquiste con sus esfuerzos, con sus luchas, con sus alegrías, con sus combates y cantos el poder, para oponérselos a las formas antiguas de dominación que en nuestro caso está representado por el imperialismo norteamericano y sus lacayos representados políticamente por la oposición.
Entre los esfuerzos para trazar los rumbos revolucionarios verdaderos está el trabajo voluntario, lleno de mística, de alegría, de mejor buena intención. Como no es remunerado salarialmente se convierte en algo que no es trabajo. Y por eso debe ser profundamente creador. Profundamente universal y solidario. Profundamente alegre y hermoso. Profundamente revolucionario.
En nuestro continente, fueron memorables las grandes jornadas de integración revolucionaria que el “Che” Guevara le daba a todas las etapas del combate contra el ejército de Batista. Pero antes el gran conductor del pueblo chino durante su liberación el camarada Mao Tse Tung asombró al mundo con un ejército que marchaba e iba produciendo con el trabajo voluntario y creador a su paso por las grandes comunidades del campo chino, de ese inmenso país que se iban encontrando en esa larga marcha indetenible hacia la toma del poder.
Aun está fresco en nuestra memoria las arengas a incorporarnos como voluntario a las jornadas de trabajo que convoca el “Che” en la Cuba de los años tempranos de la década del 60 predicando con su ejemplo en los cortes de caña donde sudoroso lo vemos cumpliendo con la jornada. Con la alegría dibujada en el rostro; o cargando sacos de azúcar, de cereales en los largos vagones de los viejos ferrocarriles.
Ello no es un invento de las vanguardias revolucionarias, es una práctica solidaria de los pueblos en los momentos de emergencias o ante las amenazas naturales que acechan peligros eminentes.
Jornadas extraordinarias de trabajo voluntario para resolver necesidades públicas es un asomo del potencial socialista que tienen los pueblos en su voluntad interior y deben ser práctica de mucha enseñanza dentro de las vanguardias políticas que las predicamos. El momento concreto de apertura de clases hacia donde marchan nuestros niños nos señalan el escenario natural para ejercerlas: nuestras escuelas antes del inicio de clase o en estos primeros inicios de ella. Limpieza, pintura, remiendos, desmalezamientos son tareas que esperan por nosotros después vendrán otras como las de salud, como las de seguridad, de embellecer el medio donde vivimos, como las deportivas, y como las del sacrificio incluso para no permitir que el imperio conviva en la rutina de nuestra vida.
El trabajo voluntario al lado de nuestros amigos, de nuestros camaradas, codo a codo con la comunidad donde se realice nos educará en grandeza, y veremos que si es posible hacer una revolución siempre y cuando seamos capaz de renunciar a la mezquindad individual en la cual el capitalismo nos utiliza para convertirnos en instrumento de su perversidad.
Para el comandante Guevara en homenaje al cual escribimos estas líneas “lo importante es que una parte de la vida del individuo que se entrega a la sociedad sin esperar nada, sin retribución de ningún tipo y solamente en cumplimiento del deber social”.
La presencia de fuerzas imperiales en Colombia en 7 bases militares es un aviso para que en estos lados de la patria ensayemos las modalidades de trabajo voluntario que los momentos no exigen. Para que nuestras vanguardias tengan una preparación integral y transmitirla con sabiduría al pueblo que espera por nosotros. Como debe ser.

Dimas Petit

Leonel Petit Vásquez


Leonel pertenece pertenece a esta generación, irrespetuosamente sacude la forma miserable de explotación y de dominación que nos imponen.

Nacido en hogar campesino hijo de Inés Vásquez y Ernesto Petit, amasadores de templanza con sus lágrimas y la sangre de sus hijos en esta nueva época de la violencia que engendra el enfrentamiento de pobres contra los ricos que se desarrolla a todo lo ancho y largo de Venezuela.

La muerte de su hermano Mario y su primo Amado, acelera la madurez de sus 17 años que ya son puestos al servicio de las tareas de la revolución. Con los primeros brotes de violencia se presenta la época de las defiiciones concretas. Se hecha sobre sus hombros la organización del movimiento en la zona del distrito Bolívar. Contando con las bases dejadas por su hermano.

Sus cinco años de lucha transcurridos se van formando dos fuerzas consientes de los intereses que defienden. Es el momento que los revolucionarios se aferran a su integridad para sortear las dificultades y salir victoriosos y mientras ésta templanza crece se va rigiendo por otro lado la sonámbula figura de una parte conciliadora del Partido Comunista, Leonel es uno de los fervorozos defensores de la firmeza y la continuación de las luchas.

En Mazo de 1967 en Apartaderos Edo. Cojedes fue capturado y sin que el enemigo lograra quebrar su confianza y fé en el proceso de lucha que se libra.

Forma parte de la larga lista de la figura implantada por el gobierno en turno la “FIGURA DE LOS DESAPARECIDOS”

Las guerrillas de Cerro Azul, estado Yaracuy


Las guerrillas de Cerro Azul, estado Yaracuy

Dimas Petit recuerda que aún siendo niño se fue un grupo de más de 14 jóvenes del pueblo de Carabobo, del estado Yaracuy, hacia las vecinas montañas de Cerro Azul, por lo que dice:

“Eran 14 muchachos que se fueron al monte, donde estaba Mario Petit, que era el alma de ese grupo, era el responsable político en la zona y miembro del regional del PCV, era él que lideraba el amplio trabajo social que tiene el Partido Comunista en esta zona de Carabobo, pero si yo te digo que el error que se cometió ahí fue que se fueron todos los jefes y nos dejaron a los pioneros. Si se quiere el que queda al frente de nosotros, los pioneros, es mi otro hermano, llamado Leonel Petit, que en ese momento tendría 17 años. Los demás se van con Mario. Se va Demetrio Petit, que era primo, que era estudiante de la Normal en San Felipe, Saúl Corona, otro estudiante, primo mío; se va Salomón Corona, Erasmo Acosta, Juan Guédez, Juan “Pelusa”, Chefe Lugo, Tista,
Goyo Yaraure (un campesino de Falcón que vivía ahí) y se va otro familiar mío llamado Segundo Vásquez, y se va Amado Petit, que es primo mío.

El Flaco Vázquez llega cuando apareció Livia
y se queda con otros compañeros de la ciudad.
Había también una compañera que se llamaba
Marta (Cenia Acuña de Mujica).

Parte del trabajo nuestro, después que los
Muchachos se van, que las águilas alzan
vuelo, fue reorganizar el equipo para proseguir
el trabajo en el municipio.

En Vigirima, estado Carabobo, militantes del
DIREVE Luego del golpe recibido en Turimiquire,
intentan establecerse, pero no logran su propósito.






Recuerda los acontecimientos de los presos de Puerto Cabello cuando dice:

“Yo visité a mi papá en Puerto Cabello y el 2 de junio se da El Porteñazo y mi papá está ahí y por cierto que ese 1° de junio nosotros rescatamos a Mario. El 23 de marzo de 1962 había muerto mi hermano Mario Petit y sus compañeros lo enterraron en medio de dos árboles, antes de abandonar el campamento.

Entonces todo el pueblo de Carabobo se organizó y sin pedirle permiso a nadie lo fuimos a buscar, porque Mario era muy querido por todos, incluso muchos muchachos que nacieron en ese momento se llaman Mario. Eso fue como una procesión. Llegamos al campamento y ahí estaban los rastros como de un cuartel general y buscamos el sitio donde estaba a flor de tierra, todavía tenía las botas. Lo rescatamos, lo bajamos en procesión y lo enterramos en el pueblo de Carabobo.

Ver un hermano en esas condiciones es jodido, yo creo que fue ahí donde yo firmé el compromiso de no tener regreso en ese proceso. Eso fue el día del Porteñazo, papá estaba preso y nosotros temíamos que lo mataran en esa plomazón.

Ese día Moralito (Víctor Hugo Morales) libera a los presos que estaban en el castillo. Había mucha euforia en los calabozos y los muchachos con ganas de combatir y mi papá era el hombre más viejo, con 45 años, y de repente se presenta un militar ahí con otros hombres, encabezado por un militar de baja estatura que les abre la puerta y los van llamando uno a uno y cuando van saliendo los abraza y les decía: ¡Viva la revolución! Era Víctor Hugo Morales.

Liberan a papá y a mis primos, ellos se incorporan al combate en Puerto Cabello hasta que se rinden y vuelven a caer presos y en noviembre se da el juicio a los presos y mi papá sale indultado porque su único delito era el de ser padre de un guerrillero, como él lo afirmaba”.

En este cuadro general insurreccional que se vive en todo el país, el gobierno decreta la suspensión de las actividades políticas del PCV y el MIR y ordena la detención de la militancia de dichos partidos. Es en estas circunstancias políticas que a mediados del 62 Fabricio Ojeda renuncia al partido URD y al parlamento, y se incorpora a las montañas de Villanueva, estado Lara, donde funda un foco guerrillero en el que trabaja intensamente y en octubre cae prisionero(….)